Terapia con gatos: los terapeutas felinos

terapia con gatos

Quien tiene un gato tiene un terapeuta. Su fama dice lo contrario, pero no es más que una treta: como son pequeños y vulnerables, adoptan una pose de fiera dominante a la que no le importa nada ni nadie. Pero luego, si tienes un mal día, se te sientan en el regazo imitando un bollo de pan ronroneante y parece que estuvieses en un sillón de masaje. La terapia con gatos no solo es posible, sino que es muy efectiva. Si te formas con el curso de Terapia Asistida con Animales de Nubika aprenderás cómo se puede desarrollar la terapia con gatos.

“El ronroneo es como una nana que el gato entona para reconfortarte”.

 

Terapia Asistida con Animales: los distintos animales de terapia

¿Sabes por qué los gatos se pueden permitir ser unos macarras que tiran tus bolígrafos al suelo sin motivo aparente y sin remordimientos? Porque saben que después los achuchas y no solo se te olvidan todas sus maldades, sino que además te descienden los niveles de estrés al hacerlo. ¡Su trabajo es ofrecerte auxilio dejándose mimar!

En la Terapia Asistida con Animales lo más habitual es que sean los perros los encargados de la mayoría de las intervenciones, pero otras mascotas educadas para ello pueden realizar también estas actividades, principalmente caballos, pero también gatos o incluso delfines o aves.

En el curso de Terapia Asistida con Animales podrás formarte de manera completa aprendiendo a desarrollar las distintas actividades asistidas con todos estos tipos de mascotas.

 

Terapia con gatos: una ayuda felina

Los gatos son animales complejos que, aunque se suelen describir con la palabra “independientes”, no se dejan etiquetar con facilidad. Cada gato es un mundo. Lo mismo pueden ser alegres y jugar contigo al escondite que ser reservados y pasar el día ocultos en un armario. ¡O todo a la vez en el mismo gato!

La actitud de un gato dependerá no solo de su carácter innato, sino también, en gran medida, de su relación con las personas, del trato que reciba o haya recibido en su vida. Por ello, es posible educar a un gato para que colabore en terapia. Eso sí, será necesario escoger a un animal que de por sí cuente con un carácter amigable y dócil.

 

El terapeuta felino

La compañía de un gato mejora la presión arterial, lo cual contribuye a prevenir y mejorar patologías cardíacas. Además, reduce los niveles de estrés y de ansiedad y ayuda a las personas con depresión.

Acariciar a estos animales puede ser muy relajante, y jugar con ellos, muy divertido. Además, su ronroneo produce una vibración cuyos efectos son calmantes. Hoy en día todavía se desconoce el propósito del ronroneo, pero algunas teorías sugieren que es la manera que el propio animal tiene para relajarse.

En la Terapia Asistida con Animales los gatos de terapia actúan de facilitadores que estimulan la concentración, crean un ambiente acogedor y entretienen a los pacientes con sus juegos.

 

Gatos de terapia

Un gato de terapia debe ser sociable y no puede ser asustadizo. Es necesario escoger con mucho cuidado al animal de terapia, ya que las sesiones tienen que ser seguras tanto para los pacientes como para el propio animal.

Si te vas a formar para trabajar en Terapia Asistida con Animales, tendrás que aprender a educar a un gato para que pueda asistir en sesiones de terapia.

Además, es imprescindible que los gatos de terapia pasen las revisiones veterinarias pertinentes. El médico veterinario deberá certificar que el animal está en las condiciones de salud óptimas para desempeñar su papel en la terapia. Solo así se puede garantizar la seguridad del animal y de los pacientes.

 

Los gatos de terapia y los ancianos

La terapia con gatos resulta especialmente efectiva en los tratamientos de pacientes de avanzada edad. Los gatos suelen ser muy respetuosos y dóciles con los ancianos, y estos se sienten mejor cuando tienen que cuidar de un animal.

Unas de las intervenciones con mejores resultados son las que se llevan a cabo con personas con Alzheimer. Estos pacientes responden muy bien a la compañía de los gatos e incluso pueden recordar anécdotas de su niñez al acariciarlos. El ronroneo, además, estimula las terminaciones nerviosas, fundamentales a la hora de evocar recuerdos.

 

Los gatos de terapia y los niños

Los niños también responden muy bien a la terapia con gatos. Se pueden realizar estas actividades con niños que necesiten tratamiento para:

  • Trastornos del espectro autista
  • Trastorno de déficit de atención
  • Hiperactividad
  • Niños con problemas de conducta
  • Niños en riesgo de exclusión social
  • Niños que hayan padecido abusos o violencia

Una de las mayores recompensas de trabajar como experto en Terapia Asistida con Animales es poder ayudar a los niños a mejorar su bienestar y su salud.

 

Curso de Terapia Asistida con Animales

Realizar un curso de Terapia Asistida con Animales es una manera apasionante de labrarse un futuro en el que ayudar a las personas más necesitadas.

En Nubika podemos facilitarte el camino hacia tu futuro con nuestro curso especializado. Te ofrecemos un temario amplio y completo con el que adquirirás los conocimientos y las habilidades necesarios para desarrollar actividades asistidas con mascotas.

Además, tendrás a tu disposición la ayuda de profesores expertos en el sector para resolver todas las dudas que te surjan.

Por otro lado, podrás realizar prácticas profesionales en empresas importantes del sector del cuidado animal para que te familiarices con el día a día del oficio.

 

¡Que no te engañen! La terapia con gatos es posible… Los gatos tienen que guardar unas apariencias y parecer los chicos malos que dominan el cotarro, pero, en realidad, son bolas de pelo ronroneantes dispuestas a ayudar. Si tú estás tan dispuesto como ellos, apúntate al curso de Terapia Asistida con Animales de Nubika y empieza tu carrera profesional. ¡Adopta tu pose de fiera dominante y a por todas!

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