La primera perra de terapia: la yorkie Smoky

La yorkie Smoky − Terapia Asistida con Animales

¿Estás pensando en apuntarte al curso de Terapia Asistida con Animales de Nubika? ¡Entonces la historia de la yorkie Smoky te va a encantar!

Este simpático animalillo estuvo en la II Guerra Mundial y ayudó de varias maneras al ejército de Estados Unidos. ¿Quieres saber más? ¡Quédate para descubrir sus hazañas!

La yorkie Smoky está considerada como la primera perra de Terapia Asistida con Animales. ¡Con su simpatía ayudaba a animar a los soldados heridos!

La yorkie Smoky y su compañero de batallas William Wynne

No podemos saber con exactitud cuándo empezó la historia de la canoterapia ni tampoco podemos determinar cuál fue el primer animal que colaboró en la recuperación de una persona. No obstante, hay algunos datos históricos que nos ayudan a comprender mejor los primeros pasos de la Terapia Asistida con Animales.

La yorkshire terrier Smoky es una de las primeras perritas de terapia de las que se tiene constancia. Este animal fue adoptado por el soldado estadounidense William Wynne durante la II Guerra Mundial.

Wynne y Smoky sobrevivieron juntos a ataques aéreos, tifones y 12 misiones de combate.

Wynne, que pertenecía al Cuerpo Aéreo del Ejército de los Estados Unidos, vio por primera vez a Smoky en marzo del año 1944, en Nadzab, Nueva Guinea. El animalillo era tan pequeño que su cabeza tenía el tamaño de una pelota de béisbol.

Un soldado la había encontrado abandonada en una trinchera y se la vendió a Wynne por dos libras australianas (una buena parte de su sueldo). La perrita estaba desnutrida y tenía un aspecto muy desaliñado debido a que el soldado que la encontró trató de cortarle el pelo para refrescarla.

 

La ayuda de Smoky en el campo de batalla

Los perros jugaron papeles muy importantes durante la guerra. En el caso de Smoky, no solo ayudó a los soldados heridos (como después veremos), sino que, además, echó un cable en una importante misión.

Los aviones del ejército japonés atacaban constantemente el aeródromo aliado del golfo de Lingayen en Luzón (la mayor de las islas Filipinas). Estos ataques afectaban a las comunicaciones, por lo tanto, era necesario tender líneas telefónicas bajo tierra. Como no se disponía de equipos adecuados para realizar dicha tarea, se decidió recurrir a Smoky.

La tubería por la que debía ir la línea tenía solo 20 cm de diámetro. La perrita atravesó dicha tubería con una cuerda atada al collar. Con esa cuerda, los soldados pudieron pasar el cable de manera sencilla. Para conseguir que Smoky cruzase la tubería, su dueño la llamaba desde el otro lado para convencerla de seguir adelante.

La comunicación se restableció y la perrita salvó 40 aviones y la vida de unos 250 hombres al conseguir realizar con éxito su misión.

La ayuda de Smoky en el hospital

Al poco tiempo de adoptar a Smoky, el soldado Wynne calló enfermo por el dengue y fue trasladado al Hospital 233rd Station. Tras unos días ingresado, sus amigos le llevaron a la perrita para animarle.

Entonces, las enfermeras del hospital preguntaron a Wynne si podían llevar a Smoky a ver a otros pacientes (heridos en la invasión de la isla Biak). Durante cinco días, la yorkie durmió en la cama de su compañero. Por la mañana, las enfermeras se la llevaban para visitar al resto de enfermos.

La compañía de Smoky tenía un poderoso efecto positivo sobre el estado de ánimo de los soldados ingresados en el hospital. Tanto su simple presencia como su alegre personalidad consiguieron arrancar más de una sonrisa en unos momentos tan complicados.

 

Los trucos de la perrita Smoky

Cuando Wynne se dio cuenta de que las travesuras de Smoky hacían mucha gracia a los soldados, decidió enseñarle a su amiguita nuevos trucos.

Al principio solo fueron comandos sencillos, pero pronto ampliaron su repertorio. El truco más simpático era el de hacerse la muerta: Wynne le apuntaba con un dedo y gritaba “¡bang!”, entonces Smoky caía al suelo y ya no se movía, aunque la empujaran o la levantaran del suelo.

Después, la perrita aprendió a caminar sobre una cuerda floja, a andar en un scooter hecho a mano e incluso a deletrear su nombre recogiendo letras grandes recortadas mientras Wynne las iba nombrando.

Los soldados se reían con Smoky cuando esta intentaba perseguir unas mariposas que eran más grandes que ella.

Otros perros que ayudaron a los heridos

La presencia de Smoky en el hospital hizo posible que los enfermos se animasen y se divirtiesen durante su recuperación. Pero esta perrita no fue el único animal que colaboró en la asistencia a los soldados.

En el hogar de convalecencia para veteranos heridos de la II Guerra Mundial de la Fuerza Aérea de Pawling (Nueva York) también se utilizaron perros para animar a los enfermos.

El personal de este centro vio cómo un paciente adoptaba una mentalidad más positiva después de estar en compañía de un perro. Tras este hecho, decidieron llevar más perros y construyeron una perrera para alojarlos.

 

Intervenciones Asistidas con Animales: el legado de la perrita Smoky

La yorkie Smoky fue una valiente perrita que consiguió ayudar a mucha gente. Mientras el soldado Wynne estaba de permiso en Australia, ambos fueron invitados a varios hospitales para que actuasen para los enfermos.

Wynne se dio cuenta de que la perrita provocaba un gran cambio cuando entraba en una habitación de hospital. Los hombres heridos sostenían entre sus brazos a Smoky e inmediatamente sonreían.

Hoy en día se desarrollan muchos proyectos diferentes de terapia asistida con perros. Estos animales no solo ayudan a los convalecientes, sino que también consiguen aumentar el bienestar de personas con diversos problemas emocionales o sociales.

 

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