Para evaluar la calidad de un alimento comercial grain free y asegurarse de que contiene los nutrientes necesarios en la cantidad justa, no vale solo con leer la etiqueta. Aunque todo el etiquetado de la comida industrial para mascotas debe cumplir unos estándares, muchas veces la información es difusa y vaga.
Si trabajas como veterinario y/o nutricionista animal, es importante que sepas qué nutrientes incluyen este tipo de alimentos (y en qué cantidad) para determinar su calidad e idoneidad. En este artículo te contamos cómo averiguarlo para ir sobre seguro.
¿Qué son los alimentos grain free para mascotas?
Los alimentos grain free (“sin grano” en inglés) son aquellos que no contienen cereales en ninguna proporción: trigo, maíz, centeno, avena, cebada y gluten en cualquiera de sus formas. Actualmente son una tendencia que causa furor en dueños de mascotas de todo el mundo: según la FDA, en EEUU son la primera opción del 70% de los tutores de animales. En Europa esta proporción baja al 20%, pero aumenta cada año.
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Entonces, ¿que un alimento para mascotas sea grain free significa que es de mejor calidad? En absoluto. Aunque muchas marcas comercializan estos productos bajo etiquetas como “naturales” o con mayores beneficios, en realidad son tan naturales (o tan artificiales) como los estándar. La elección entre ambas opciones dependerá siempre de la reacción que experimente el animal frente a los cereales: si le generan algún tipo de alergia, tendrá que consumir alimentos grain free. Y siempre, previa consulta con el veterinario.
¿Cómo se compensa la falta de cereales en alimentos grain free?
Tanto los perros como los gatos necesitan los hidratos de carbono, los aminoácidos, las proteínas, las vitaminas y la fibra que proporcionan los cereales. Esto significa que los alimentos comerciales tipo grain free deben sustituir la fuente de estos nutrientes por otras que los aporten en la misma proporción. Dichos nutrientes se encuentran también en las legumbres (lentejas, guisantes, garbanzos), verduras como calabaza y zanahoria, algunas semillas (quinoa) y tubérculos como el boniato, la mandioca, la yuca o la patata.
Aparte, la comida para mascotas que no incluye cereales en su composición tiene que compensar el aporte de energía y otros elementos imprescindibles con ingredientes alternativos. Lo más habitual es que, además de las legumbres y tubérculos antes citados, incluya una proteína de alta calidad (carne o pescado) como ingrediente principal. Además, también debe tener una proporción adecuada de agua/humedad y de minerales.
Y un consejo: cuando vayas a comprar pienso para tu perro o tu gato, no te engañar por el color. El color normal de un pienso sano y de calidad es el marrón. La presencia de otros tonos, como el naranja o el verde, no significa que el pienso tenga más verduras (zanahoria, espinaca…): solo revela el uso de colorantes innecesarios. ¡Tenlo en cuenta!
Cómo evaluar la calidad de un alimento comercial grain free
Al elegir un alimento de este tipo para tu mascota, conviene comprobar que estos ingredientes están presentes en la proporción adecuada. Sin embargo y como comentábamos, muchas veces esta información no es lo suficientemente clara. Para ello, la WSAVA (Organización Mundial de Veterinarios de Animales de Compañía) ha publicado unas recomendaciones para que tutores, veterinarios y nutricionistas animales acierten a la hora de elegir sus alimentos, sean grain free o con cereales.
Estas recomendaciones permiten evaluar la calidad de un alimento comercial grain free con parámetros objetivos y están publicadas en su página web. Este es un resumen de las pautas que recomiendan:
- En primer lugar, para obtener la información hay que dirigirse al fabricante del producto y no a la marca. Podemos encontrar los datos del fabricante en el envase.
- Los profesionales que hayan diseñado la receta del producto deben tener titulación adecuada: Máster o Doctorado en Nutrición Animal o Certificación de Especialista en Nutrición Veterinaria (emitida por organizaciones como ECVCN).
- La composición del alimento debe cumplir con los perfiles de nutrientes publicados por la FEDIAF (Federación Europea de Alimentos Industriales para Animales de Compañía). Dichos perfiles se actualizan cada año y son publicados dentro de sus guías oficiales, en forma de tablas. Puedes verlos aquí.
- Tanto fabricantes como marcas deben cumplir los controles de calidad obligatorios. Dichos controles han de incluir un análisis de nutrientes, pruebas de envasado y de vida útil, tests de validación de ingredientes, pruebas de toxicología y pruebas de bacteriología.
Para obtener esta información, no dudes en ponerte en contacto con los fabricantes. Tienen la obligación de aportar toda la información sobre la composición y la calidad de sus productos. Y en algunos casos podrás encontrarla en sus páginas web.
Carbohidratos y azúcar: cuidado con ellos
Por otra parte, a la hora de evaluar la calidad de un alimento comercial grain free es importante conocer la cantidad de azúcar potencial que incluye (es decir, la que se genera a partir de los carbohidratos tras el proceso digestivo). Un exceso puede generar problemas de salud como diabetes 2, obesidad e incluso tumores. Normalmente, la información nutricional de los envases no muestra este dato, pero hay una fórmula sencilla para averiguarlo:
- En el panel nutricional, suma los porcentajes de grasa, proteína, humedad y ceniza.
- Resta el resultado de 100 y obtendrás el porcentaje de carbohidratos, que se convertirán posteriormente en azúcar.
El porcentaje máximo aconsejado para perros está entre un 30 y un 35% en materia seca, y un 15-25% en comida húmeda. En la comida para gatos, se recomienda que el porcentaje esté siempre por debajo del 20% en ambos casos, aunque un porcentaje similar al de los perros también sería tolerable.
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