Aspectos generales del pénfigo en perros

El pénfigo en perros − Asistente y Auxiliar Técnico Veterinario

El pénfigo en perros es un problema de la piel poco frecuente, pero que puede reducir bastante la calidad de vida de los animales que lo padecen. ¿Quieres conocer más detalles? ¡Quédate para descubrirlos!

 

“El pénfigo canino puede resultar muy difícil de tratar. El médico veterinario debe establecer las pautas a seguir y el calendario de revisiones periódicas para ver la evolución del animal.”

 

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Pénfigo en perros: ¿qué es?

El pénfigo, o complejo pénfigo, es un conjunto de enfermedades que se caracterizan por la presencia de ampollas en la piel y otro tipo de lesiones cutáneas.

El complejo pénfigo abarca enfermedades cutáneas autoinmunes que provocan que las células de la piel pierdan su cohesión. Una enfermedad autoinmune es aquella en la que el organismo ataca a alguno de sus propios componentes (que es inocuo pero que interpreta erróneamente como nocivo) produciendo anticuerpos.

Los trastornos cutáneos provocados por el pénfigo se deben a una reacción de hipersensibilidad de tipo II.

El proceso patológico más asociado al pénfigo es la acantólisis, esto es, el desprendimiento de las células de la epidermis que conlleva la formación de vesículas intradérmicas. Esta separación de las células se debe a la presencia de depósitos de anticuerpos.

Este problema de salud tiende a ser de larga duración. Además, ciertos tipos de pénfigo pueden poner en peligro la vida de los perros si no se tratan adecuadamente.

 

¿El pénfigo en perros se contagia?

No, el pénfigo no es contagioso. Esto se debe a que se trata de un conjunto de enfermedades autoinmunes.

Los perros pueden padecer este problema de salud de manera espontánea. No obstante, también es posible que su aparición se deba a la administración de determinados fármacos o a la presencia de una enfermedad neoplásica. Existen otros factores que pueden influir en su desarrollo, pero todavía no hay demasiados estudios al respecto.

 

Los distintos tipos de pénfigo canino

Existen diferentes tipos de pénfigo canino. Estos se clasifican según la clase de lesiones que producen, su distribución y los hallazgos anatomopatológicos.

Veamos, a continuación, en qué consiste cada uno de los cuatro tipos distintos de pénfigo en perros.

 

Pénfigo vulgaris canino

El pénfigo vulgaris en perros provoca vesículas en la piel y en las mucosas. Estas vesículas se ulceran y se rompen rápidamente.

En la mayoría de los casos empieza con lesiones en las uniones mucocutáneas (labios, párpados, nariz, etc.) y en la cavidad oral. Después aparecen úlceras o costras en la piel, sobre todo en las ingles, las axilas y sobre el hocico.

Este tipo de pénfigo suele causar bastante dolor al perro. Las úlceras que produce son profundas y muy graves.

 

Pénfigo foliáceo perros

Este es el tipo de pénfigo más común entre los perros. Normalmente solo afecta a la piel, es raro que provoque úlceras en la cavidad bucal o en las uniones mucocutáneas.

En el pénfigo foliáceo los anticuerpos se depositan progresivamente en las capas externas de la piel. Por lo tanto, las lesiones que produce suelen ser superficiales y su aparición es gradual.

Dichas lesiones empiezan, por lo general, en la parte dorsal del hocico, en el resto de la cara y en las orejas. Después, va avanzando lentamente. Es posible que también se vean afectadas las almohadillas plantares.

 

Pénfigo vegetante en perros

Es la clase de pénfigo menos frecuente en los perros. Se asemeja al pénfigo vulgaris, aunque las lesiones que provoca son de menor gravedad.

Se caracteriza por la aparición de ampollas y erosiones en las uniones mucocutáneas. Estas lesiones están asociadas a enfermedades neoplásicas. Por eso, este tipo también se conoce como pénfigo paraneoplásico o penfigoide ampolloso.

 

Pénfigo canino eritematoso

Este tipo de pénfigo produce pústulas que evolucionan a costras, erosiones y úlceras. También puede provocar la despigmentación de ciertas zonas del cuerpo del perro. Afecta sobre todo a la nariz y a las orejas.

Las lesiones se parecen a las producidas por el pénfigo foliáceo, pero son más profundas en ciertas partes. Su evolución puede empeorar con las radiaciones solares.

 

Los síntomas del pénfigo en perros

Los síntomas varían según el tipo de pénfigo del que se trate:

  • Pénfigo vulgaris:
    • Úlceras en la piel y en las mucosas.
    • Fiebre.
    • Prurito excesivo.
    • Infecciones bacterianas secundarias.
    • Pérdida del apetito.
    • Depresión.
    • Anorexia.
  • Pénfigo foliáceo:
    • Escamas, pústulas o úlceras en las orejas, almohadillas y cabeza.
    • Enrojecimiento de la piel.
    • Pérdida de pelo.
    • Enrojecimiento y crecimiento anormal de la almohadilla plantar.
    • Quistes en la piel con líquido dentro.
    • Picor.
    • Malestar general.
    • Fiebre.
    • Dolor.
  • Pénfigo vegetante:
    • Lesiones supurantes.
    • Fiebre.
    • Depresión.
  • Pénfigo eritematoso:
    • Escamas, pústulas o úlceras.
    • Pérdida de color en los labios.

Si observas alguno de estos síntomas en tu perro, acude inmediatamente a la clínica del médico veterinario.

 

Diagnóstico y tratamiento del pénfigo canino

El diagnóstico del pénfigo debe establecerlo el médico veterinario después de examinar en profundidad al animal y de realizarle una serie de análisis y pruebas.

Una vez que se confirme el diagnóstico, el médico veterinario podrá pautar el tratamiento más adecuado para el caso concreto.

Por lo general, el tratamiento del pénfigo suele basarse en una combinación de fármacos inmunosupresores y/o inmunomoduladores con corticosteroides sistémicos. Además, si hay infección bacteriana asociada, habrá que administrar también antibióticos.

De todas formas, es necesario realizar un seguimiento exhaustivo del animal, ya que este tipo de tratamientos suele tener varios posibles efectos secundarios a largo plazo.

 

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Nota: El artículo no es clínico y los contenidos pueden no corresponder con una situación de salud veterinaria específica al no ser redactados por especialistas. Recomendamos acudir al médico veterinario para el tratamiento o consejo de cualquier problema de salud de tu mascota.

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