Animales parecidos: guía para saber quién es quién

animales parecidos: alpaca

Seguro que más de una vez te has parado a pensar en qué animal tiene dos jorobas. ¿Era el camello? ¿O tal vez el dromedario? Estos dos seres no son los únicos en nuestra fauna que tienen un «doble» que se les parece… sin ser lo mismo. De hecho, los hay a docenas; y si entramos en el universo de los insectos o los peces, los casos se multiplican. Por eso, hoy te invito a leer esta «guía definitiva para distinguir animales parecidos». Aprenderás qué características los diferencias y conocerás a fondo a algunas criaturas fascinantes. ¿Me acompañas?

En realidad, y como sucede con las personas, no hay dos animales iguales. Ni siquiera siendo de la misma especie, o de idéntica camada. Cada ser vivo es único, y esto es algo maravilloso que caracteriza a toda la vida sobre la Tierra.

Pero sí es verdad que algunas especies comparten muchas características con otras, sin ser iguales: cocodrilo y caimán, escorpión y alacrán, rana y sapo, camello y dromedario, llama y alpaca, conejo y liebre, hámster y cobaya…

 

Animales parecidos: aprende a diferenciarlos

Sin más dilación, vamos con nuestra lista de «primos hermanos». Algunos de estos maravillosos seres son animales salvajes que no se pueden domesticar, mientras que otros han acompañado al ser humano desde hace siglos. ¡No te pierdas nuestra selección!

 

1. Cocodrilo y caimán: cuestión de «narices»

El cocodrilo y el caimán lideran nuestra clasificación de animales parecidos entre sí. Confundirlos es algo muy habitual, y es lógico: estos grandes reptiles, descendientes directos de los dinosaurios, son muy similares. Pero por supuesto, existen rasgos que los diferencian; y en cuanto los conozcas no te volverás a equivocar.

El hábitat en el que viven es el primer factor diferenciador entre ambas especies. Los cocodrilos pueden manejarse en agua salada y agua dulce, mientras que los caimanes solo pueden vivir en agua dulce. Y es que los cocodrilos tienen una gran capacidad para filtrar el contenido de sal del medio marino, algo que los caimanes son incapaces de hacer. Y eso no es todo: encontrarás cocodrilos en cuatro continentes (África, Asia, Oceanía y América), mientras que los caimanes sólo habitan en América del Sur.

¿Cómo distinguir a un cocodrilo o un caimán en un zoológico? En este caso, tendrás que fijarte en el propio animal. Concretamente, en su cabeza. Visto desde arriba, el hocico del cocodrilo es largo y afilado, con forma de V. El del caimán, por el contrario, es redondeado. Cuando cierra la boca los dientes del cocodrilo permanecen a la vista, mientras que los del caimán quedan ocultos.

 

2. Rana y sapo, ¿a cuál hay que besar?

El famoso cuento de los Hermanos Grimm terminaba cuando la princesa besaba a una ranita y esta se transformaba en príncipe. Pero, ¡cuidado! Puede que terminemos besando a un sapo… Estos dos animales se parecen bastante: ambos son anfibios del orden Anura. Pero también son muchos los rasgos que los distinguen.

En primer lugar, fíjate en su piel. La de las ranas suele ser lisa, brillante y húmeda, mientras que la de los sapos tiene un aspecto rugoso y mate. La forma de moverse también marca distancias entre las ranas y los sapos. Las primeras tienen las patas traseras muy largas, necesarias para saltar y para nadar.

Los sapos, por su parte, son más de andar que de dar saltos; sus patas son más cortas y gruesas. Estos animales son  también más corpulentos que sus estilizadas parientes. ¿Más diferencias? Sí, una más: las ranas viven en el agua y salen a superficie para alimentarse, mientras que los sapos necesitan el agua (por ejemplo, para poner los huevos), pero pasan la mayor parte del tiempo en tierra.

 

3. Camello y dromedario: jorobas… y más

Cuando era pequeña tenía un pequeño truco para saber cuál de estos dos animales tan parecidos era el que tenía una joroba, y cuál dos. Era muy sencillo: «dro(medario)» suena más a «dos» que «camello», pero en realidad es lo contrario. El dromedario tiene solo una giba (la nomenclatura correcta de la joroba en el reino animal), mientras que el camello tiene dos. ¡Que no se te olvide!

Si bien esta característica es la más evidente, hay más cosas que distinguen a estos dos simpáticos animales. Los expertos del parque Camel Park de Tenerife nos dan más claves: los camellos lucen melenas, mientras que los dromedarios tienen un pelo muy corto que les hace más fácil soportar el calor.

Esta es, precisamente, otra de las características que diferencia a estos dos animales: los dromedarios soportan el calor mucho mejor que los camellos, que por su parte aguantan muy bien el frío. Pueden aguantar temperaturas de… ¡Hasta 50 grados bajo cero! Seguro que no conocías esta curiosa característica.

 

4. Escorpión y alacrán: ¿animales parecidos, o son el mismo?

Seguro que alguna vez has oído decir que el escorpión y el alacrán son dos animales parecidos, pero diferentes. Que uno de ellos es venenoso y el otro, no; que el alacrán es más pequeño… Pues siento decepcionarte, porque en realidad se trata del mismo animal. Se trata de una sola orden de artrópodos arácnidos, que acoge a más de 1500 especies repartidas por distintas zonas del mundo.

Entonces y si son el mismo animal, ¿a qué se debe la diferencia de nombres? La clave está en los países donde viven. En el norte de México, por ejemplo, se usa el término alacrán para los venenosos, y escorpión para los que no lo son. En España, la palabra alacrán se ha utilizado en ocasiones para designar a los escorpiones pequeños.

 

5. Llama y alpaca, «primas» de los camellos

Si te digo que en América del Sur hay camellos, probablemente pensarás que viven en zoológicos o en recintos similares. En realidad no son camellos sino «camélidos», la familia que engloba a estos animales y a sus parientes andinos. Que no son otros que las llamas y las alpacas, junto con otros animales parecidos a ellas: el guanaco y la vicuña. Son las cuatro especies de camélidos sudamericanos que se conocen.

No es extraño que la gente no logre distinguir llamas de alpacas: son muy, pero que muy similares. Pero en realidad pertenecen a dos especies distintas: la llama es de la especie lama glama y la alpaca, de la especie vicugna pacos (¡Sí, es la de nuestra foto!). Esto hace que la llama tenga más relación con el guanaco (lama guanicoe), y la alpaca, con la vicuña (vicugna vicugna). 

Si nos fijamos en sus características físicas, veremos que la llama es más grande que la alpaca. Tienen el cuello más largo, y sus orejas son largas y terminan en punta. Además de ser más pequeña, la alpaca tiene orejas redondeadas; su piel es más suave que la de las llamas, lo que hace que se utilice para confeccionar tejidos (como la lana de las ovejas).

6. Foca y león marino: ¡atención a las orejas!

Si alguna vez has visitado un parque acuático o un zoológico, es más que probable que hayas ido a visitar a las encantadoras focas. En sus recintos también suelen vivir ejemplares de leones marinos, y muchas veces los confundimos. Sin embargo, no es probable que convivan en los mismos espacios: los leones marinos son depredadores de las focas, y estas necesitan mucho más el agua para vivir.

Para distinguir a estas dos especies a simple vista, solo tienes que fijarte en sus orejas. Bueno, más bien en la zona donde las tienen (o las deberían tener). Los leones marinos tienen unas pequeñas orejas salientes y redondedas, mientras que las focas carecen totalmente de pabellones auditivos.

Otro rasgo que no debes pasar por alto son las aletas traseras: las de los leones marinos están mucho más separadas, y las utilizan más para caminar. Las de la foca forman una «cola de sirena» que les ayuda a nadar a gran velocidad y a sumergirse. Y es que las focas pasan la mayor parte del tiempo en el agua, mientras que los leones marinos son más terrestres.

7. Conejo y liebre: animales parecidos… pero muy distintos

Sus grandes orejas, su rapidez, su pelo suave y su encantador aspecto han hecho de los conejos y las liebres los protagonistas de muchísimas historias. Desde las fábulas de Esopo, donde la liebre solía representar la rapidez y la inconsciencia, hasta el mismísimo Bugs Bunny, forman parte de nuestro acervo literario. Pero aunque pueden parecer similares, conejos y liebres son muy diferentes.

Por una parte, las liebres son animales salvajes que no se pueden domesticar. Los conejos pueden vivir en ambos estados: salvajes o domésticos. De hecho, son encantadoras mascotas muy habituales en las casas. Los conejos, además, son más pequeños y menos ágiles. Para protegerse de sus enemigos se esconden en agujeros excavados en la tierra, mientras que las liebres confían en su velocidad.

¿Te gustaría aprender a cuidar este tipo de mascotas? Por supuesto, me refiero a los conejos; es imposible tener una liebre como tal. Si es así, un buen curso de especialista en animales exóticos puede ayudarte a convertir tu pasión, en tu profesión. ¡Piénsatelo!

8. Hámster y cobaya: el tamaño importa

Los hámsters y las cobayas son algunas de las mascotas más populares que hay. Divertidos, encantadores y fáciles de cuidar, se han convertido en miembros de miles de familias. Siendo ambos roedores domésticos (que también viven en estado salvaje), hay muchos rasgos diferenciadores entre ambos. Empezando por la especie: los hámsters pertenecen a la familia de los múridos, mientras que las cobayas son de la familia de los cávidos.

Los hámsters son bastante más pequeños que las cobayas. No suelen pesar más de 200 gramos, mientras que las cobayas (que también conocemos como «conejillos de Indias») pueden llegar a pesar 1,8 kilos. Las cobayas generan relaciones más estrechas con sus dueños que los hámsters: les gusta el cariño y las atenciones, y si nos esforzamos podemos llegar a lograr que obedezcan órdenes sencillas.

 

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