La megafauna engloba a todos los grandes mamíferos que habitaron el continente hace milenios. Estos enormes seres ocuparon todo el planeta y se calcula que su extinción tuvo lugar hace entre 10.000 y 13.000 años.

Eran animales enormes que prosperaron tras la desaparición de los dinosaurios, y cuyo aspecto es tan espectacular como el de los grandes reptiles de la Prehistoria. En este artículo te contamos más sobre las especies más impresionantes: ¡no te lo pierdas!

La Megafauna: especies representativas del período Cuaternario

La extinción masiva del cretácico, hace 65 millones de años, liquidó a tres cuartas partes de las especies de plantas y animales de la Tierra. Ningún animal de cuatro extremidades que pesara más de 25 kg sobreviviría.

Con el fin de esta era, comienza otra, la era de los mamíferos o Era Cenozoica. De ella formará parte el Cuaternario, dividido a su vez en dos épocas: el Pleistoceno y el Holoceno, el período de la Megafauna.

¿Y cuánto tiempo ha pasado desde entonces?

  • El Pleistoceno comienza hace 2,5 millones de años y finaliza hace unos 12.000 años, en el 10.000 a. c. También se le conoce como época Antropozoica, puesto que fue en ella cuando el género Homo evolucionó. En esta época, el hielo se extendió en forma de glaciares y más de una cuarta parte de la superficie terrestre era puro hielo. La vida, tanto la flora como la fauna del momento, tendrían que adaptarse al nuevo clima o morir.
  • El Holoceno es la época más reciente del periodo Cuaternario, tan reciente que dura hasta nuestros días. Comenzó hace unos 12.000 años, en el 10.000 a. C., cuando el deshielo hizo subir más de treinta metros el nivel del mar. En este período los seres humanos serían capaces de desarrollar una vida organizada en grupos sociales, dando paso al nacimiento de lo que hoy conocemos como civilización.

Será en estas dos grandes épocas cuando los mamíferos empiecen a aumentar considerablemente su tamaño haciendo gala a su terminología de Megafauna. Conocida su época, es momento pues, de presentar a estos grandes mamíferos.

Algunas especies de Megafauna que no te puedes perder

Hemos reunido las especies de Megafauna y las esbozamos para que descubras su verdadero tamaño. Este fue el proceso de dibujo que hemos realizado con cariño para que puedas ver a estos grandes mamíferos con perspectiva.

Megafauna
Megafauna

El Paraceratherium: ¿el mamífero más grande de la Tierra?

El Paraceratherium o “bestia casi cornuda” probablemente haya sido el mamífero terrestre más grande que haya existido sobre la faz de la tierra. Existen diversas controversias con su tamaño, pero se cree que llegó a una altura de 7,5 metros hasta su cabeza y 8 metros de longitud. Pero lo que más sorprende es su colosal peso, nada más y nada menos que 15 toneladas.

A continuación, una comparativa entre la escala del género Homo, con el Paraceratherium.

Paraceratherium

A pesar de sus monumentales dimensiones, este súper mamífero era herbívoro, disfrutando de las hojas de árboles.

Su alargado cuello, con años de evolución adaptados a su morfología, le facilitaba la tarea de alimentarse. Aunque tenga una cierta similitud con las jirafas, nada tiene que ver con las mismas.

A día de hoy, sus descendientes cetamorfos, que campan a sus anchas, son los rinocerontes y tapires.

Con el rinoceronte comparte su desarrolladísimo olfato, tanto es así que sus pasajes nasales eran mayores que su cerebro. Casi podríamos decir que era un animal que pensaba con la nariz.

Su extinción, todavía por causas desconocidas, fue aproximadamente hace 16,6 millones de años, por lo que no llegarían al periodo del Pleistoceno, donde otros grandes mamíferos sí tendrían su auge de desarrollo.

El Elasmoterio siberiano

Forma parte de la familia de los rinocerontes, el Elasmoterio únicamente tiene un solo cuerno, enorme y puntiagudo, el cual, supuestamente, fue el causante de que se iniciase la leyenda del unicornio. Este cuerno es producto de la unión de dos cuernos, como lo oyes, quedando justificado el origen de su gran grosor.

Sus dimensiones no iban a ser menos que las de su cuerno, así que nos encontramos con un cornudo gigante de longitud de 5 metros y alzada (altura entre patas y cuello) de casi 4 metros.

Existió hace al menos 39.000 años en el Pleistoceno tardío, aunque su leyenda de unicornio, todavía perdura a día de hoy.

Elasmoterio

El Doedicurus: un armadillo gigante con cola de mazo.

Este ser, de aspecto poco amigable, aunque no lo parezca fue un mamífero y, ancestro del actual armadillo. Con una altura de 1,5 metros y longitud de casi 4 metros, llegaba a pesar entre 1910 y 2370 kg. ¡Vaya bichazo!

Su caparazón, que disponía de escudo óseo, estaba anclado a su pelvis y delante disponía de una pequeña joroba, a modo de camello, en la que guardaba energía y le servía para amortiguar impactos de enemigos. Si es que menuda obra de ingeniería era el cuerpo de este gran mamífero, ¡puro diseño de la naturaleza!

Siguiendo sus mismas características, tal cual gemelos, estaba el Glyptodon, con el que comparte mismos datos de altura, misma longitud y peso. Este animal y las tortugas son un ejemplo de evolución convergente, de hecho, fue Darwin el primero que lo encontró, aunque no se haría mención del bicho hasta 1823.

Doedicurus

El Macrauchenia

La Macrauchenia fue un mamífero sudamericano de aspecto sorprendente: parecía un camello, pero no era un camélido ni estaba emparentado con ellos. Su apariencia era fruto de la evolución convergente, que hace que especies sin relación desarrollen formas similares.

Medía unos 3 metros de largo, alcanzaba 2 metros de altura y pesaba alrededor de 1000 kg. No tenía joroba, pero sí una pequeña trompa flexible, útil para alimentarse y posiblemente para respirar mientras mantenía parte del cuerpo sumergido.

Macrauchenia

Conviviò con los primeros humanos que llegaron a Sudamérica hace unos 14.000 años. Como no había coevolucionado con ellos, no les tenía miedo, lo que lo convirtió en una presa fácil. Esta falta de desconfianza fue una de las causas que contribuyeron a su extinción.

Principales factores que afectaron a la especie:

  • Escasa adaptación al nuevo depredador: el ser humano.
  • Caza fácil debido a su comportamiento confiado.
  • Cambios ambientales al final de la última glaciación.

La Macrauchenia fue uno de los últimos representantes de una fauna única que desapareció en parte por la expansión humana. Su peculiar anatomía sigue planteando preguntas sobre la diversidad evolutiva perdida en Sudamérica.

Megafauna africana

El continente africano está considerado como uno de los últimos bastiones de la megafauna no extinguido en nuestro planeta. Elefantes, rinocerontes, hipopótamos, jirafas, búfalos cafre o gorilas de montaña conviven con otras fieras, con las que estamos familiarizados… y componen el elenco más representativo de la actual megafauna África. Solo hay que mirar las sabanas de Kenia, Tanzania, Namibia y Sudáfrica para localizarlos.

Contemplarlos significa realizar un apasionante viaje en el tiempo e imaginarnos con bastante fidelidad cómo era dicha megafauna durante aquellas etapas geológicas. Cinco mamíferos colosales, y por otra parte, bastante cinematográficos y mediáticos. Ya sea en documentales científicos como los del National Geographic, en reportajes de revistas especializadas o en grandes clásicos del séptimo arte.

Loxodonta africana. Elefante

Este animal encabeza la lista de la megafauna de África actual porque se trata de la especie terrestre más grande que existe en la Tierra. Atención a su envergadura, por cierto, bastante superior a la de su primo el elefante asiático: mide cuatro metros de alto y puede llegar a pesar siete toneladas. Un superviviente de la especie loxodonta africana fácilmente reconocible por sus enormes orejas.

Además de compartir con sus parientes de proboscídeos extintos ciertos rasgos característicos de su anatomía; en concreto, un par de distintivos colmillos y su larga trompa. Realmente, se trata de una nariz larguísima que le sirve para respirar, oler, barrer, beber y agarrar todo aquello que se pueda comer. ¡Imáginate!

Un estudio reciente ha permitido descubrir que, en realidad, dentro de esta familia propia de la megafauna África se puede hablar de dos especies, y no solo de una. Por un lado, el de la sabana: el más grande y de colmillos curvos, que recorre las llanuras del África subsahariana. Y por otro, el elefante de bosque, que habita en África central y occidental. Más oscuro y pequeño, y de colmillos rectos.

Giraffa camelopardalis. Jirafa

Si el elefante es el animal más grande ahora te presento al más alto del planeta y por tanto también de la megafauna de África; entre cinco y seis metros de altura. Su cuello inconfundible, largo y estrecho, es la razón. Ahora bien, tampoco sus patas se quedan cortas: pueden ser más altas que algunas personas y hacen que estos animales sean auténticos cracks en atletismo, alcanzando velocidades de hasta 50 km/hora.

El patrón de estampado de sus manchas marrones tan inconfundibles sobre su piel cambia según la zona donde habitan cada una de las subespecies. Según últimas investigaciones genéticas realizadas por la comunidad científica, está bastante claro que actualmente existen al menos cuatro especies distintas, ante las diferencias genéticas encontradas entre las poblaciones. Y que al parecer no se aparean entre sí.

Concretamente las cuatro especies diferenciadas de este animal tan emblemático de la megafauna África que pesa 800 kilos son: la jirafa del Sur, la jirafa "masai", la jirafa reticulada y la del Norte. El estudio también ha permitido saber algo más sobre los parientes lejanos de este animal terrestre tan alucinante; su último antepasado vivió entre hace dos millones de años y 400.00 años.

Ceratotherium simum y Diceros bicornis. Rinoceronte blanco y negro

El tercer miembro de este club de la megafauna África lo ocupa el rinoceronte. Junto con el elefante y el hipopótamo es una de las bestias más grandes que hoy día hay en el mundo y el cuarto mamífero terrestre más pesado. Vayamos a sus dimensiones para corroborar por qué forma parte de dicho elenco: pesa entre 800 y 1.400 kilos y llega a medir casi los dos metros. El rinoceronte negro y el blanco es el que habita en África.

Ambas especies se concentran en Sudáfrica y en el delta del Okavango (Botsuana). Mientras que la población blanca es alta actualmente, alrededor de 20.000 ejemplares, la negra es bastante inferior, tan solo 4.500 en peligro crítico de extinción.

En griego su nombre significa nariz y cuerno, sin duda los rasgos más característicos de su anatomía y por desgracia la causa de que la caza furtiva sea su peor enemigo en busca de su preciada osamenta, al parecer con propiedades curativas.

Syncerus caffer caffer. Búfalo cafre

Te presento al búfalo rey de la sabana. Este bóvido enorme forma parte de los cinco grandes del continente que todo visitante quiere ver cuando va de safari para avistar la megafauna de África más icónica. Razones no le faltan porque todos querríamos ver a una criatura imponente de semejante bravura.

Puede llegar a pesar 1.000 kilos y lo habitual es que se mueva en manada junto a miles de ejemplares como método defensivo ante sus depredadores. Y eso que es el triple de pesado que un león, su principal enemigo junto al cocodrilo del Nilo, y que sus cuernos gruesos y curvos constituyen un elemento defensivo infalible.

La sabana del África Subsahariana y los bosques son los territorios habituales de este feroz animal, aunque sociable por naturaleza y protector. Aquí va un dato curioso que lo demuestra. Cuando van en manada los machos se sitúan en los márgenes y reservan el centro para las hembras y las crías para poder defenderlos mejor en caso de ataque.

Gorilla beringei beringei. Gorila de montaña

Este enorme primate, considerado el más grande del mundo, vive en densos bosques de parques nacionales situados en Ruanda, Uganda y República Democrática del Congo.

Una especie emblemática dentro de la megafauna África que puede llegar a medir 1,80 m de altura y sobrepasar los 200 kilos de peso. Las noticias sobre estos simios adorables y misteriosos son buenas porque las poblaciones han aumentado en los últimos años y al parecer actualmente la cifra ronda los 1.000 individuos. De manera que han dejado de estar en peligro crítico de extinción.

Que vivan en estado salvaje es la única forma de preservar que no se extingan, así que solo existe una manera de verlos en vivo y en directo: adentrarse en sus bosques natales en jornadas de senderismo organizadas. ¡Toda una aventura!

Megafauna americana

Desde plantígrados descomunales ante los cuales los osos grizzly parecen ositos de peluche, hasta enormes armadillos sacados directamente de una película de ciencia ficción. A continuación y sin más tardar, vamos a ver el ranking de los más importantes, famosos y molones. ¿Estás listo?

Glyptotherium, un armadillo del tamaño de tu coche

Los armadillos son ya de por sí animales bien extraños. Su caparazón nos recuerda al de un insecto gigante, y su cola es similar a la de un lagarto. Pero en realidad son mamíferos que se extienden por todo el continente americano, y cuya familia acoge a distintas especies.

Una de ellas, ya extinta, se ha ganado por derecho propio formar parte del selecto grupo de la megafauna americana. Me refiero al Glyptotherium, un nombre de lo más complicado con el que se designó a un armadillo que podía alcanzar los 2,7 metros de longitud, y 1,3 metros de altura. Un bicho de lo más peculiar, que se extinguió hace unos 12.000 años y cuya presencia abarcaba todo el continente.

Megaterio: el padre de todos los perezosos

Uno de los animales más imponentes de la megafauna americana fue el Megaterio, cuyo nombre significa “gran bestia”. Podía alcanzar los 6 metros de longitud y un peso cercano a las 3 toneladas. A pesar de su tamaño, era un animal pacífico y una presa habitual para grandes depredadores como el smilodon o incluso el ser humano.

Su envergadura le permitía alimentarse de las alturas cuando se alzaba sobre las patas traseras, momento en el que utilizaba su cola como tercer punto de apoyo, adoptando una postura de trípode para llegar cómodamente a la vegetación elevada. Este tamaño y postura resultaban posibles gracias a su robusta musculatura y a su eficiente equilibrio.

Megatherium

El Megaterio fue además antepasado de los actuales perezosos, y también de los osos hormigueros, con quienes compartía el aspecto curvado de sus grandes garras. Durante un tiempo se creyó que las utilizaba para trepar, pero los estudios indican que las empleaba para excavar madrigueras y buscar raíces y tubérculos, su alimento preferido. Sus enormes pezuñas le obligaban a caminar con las manos y pies ligeramente de lado, un detalle muy característico de su locomoción.

Vivió en América del Sur hasta hace unos 8.000 años, y la llegada del ser humano pudo haber contribuido a su extinción, varios milenios antes que otros grandes mamíferos del continente.

Mamut, tan peludo como impresionante

Los mamuts lanudos, antecesores directos de los elefantes, compartían con ellos una silueta similar, pero destacaban por dos rasgos inconfundibles: su enorme tamaño y su característico pelaje. Podían alcanzar hasta 4 metros de altura y estaban perfectamente adaptados a los climas más fríos de Alaska, Canadá y el norte de Estados Unidos.

Su imagen se completaba con dos colmillos curvados hacia arriba que le daban un aspecto casi mitológico. Estos animales también ocuparon gran parte de Europa, especialmente Siberia, donde en 2020 se halló un ejemplar congelado y sorprendentemente bien conservado, pese a que la especie desapareció hace unos 10.000 años.

El mamut lanudo fue el más famoso del género Mammuthus, que llegó a tener hasta diez especies distintas. Se distinguía por su cabeza abombada, sus colmillos largos y su denso abrigo de pelo, que le daba un aspecto casi de peluche.

Curiosamente, esta era la especie más pequeña dentro de los mamuts primigenios, con unos 2 metros de altura a la cruz. Otras especies menos conocidas pero mayores, como el Mamut sungari, alcanzaban los 5,3 metros, o el Mamut imperial, que rondaba los 5 metros.

El linaje de los mamuts existió durante millones de años, pero la llegada del ser humano aceleró su declive. El último grupo conocido sobrevivió hasta hace apenas 3.700 años, mucho más reciente de lo que se suele imaginar.

Mamut lanudo

Dinoterio: el segundo mamífero terrestre más grande de todos los tiempos

El Dinoterio fue otro pariente lejano de los elefantes, aunque con rasgos muy distintos. Su trompa era más corta y sus colmillos crecían hacia abajo desde la mandíbula inferior, como si fueran a clavarse en su propia boca.

Con 4 a 4,5 metros de altura a la cruz y un peso de unas 14 toneladas, está considerado el segundo mamífero terrestre más grande, solo superado por el Paraceratherium.
Eran animales agresivos y se movían en manadas, lo que los convertía en criaturas temibles para cualquiera que se cruzara en su camino.

Pese a su enorme tamaño y fortaleza, fueron víctimas del cambio climático, que acabó con ellos mucho antes de que los seres humanos dominaran el planeta.

Mamut lanudo

Smilodon: el depredador perfecto

El tigre dientes de sable es uno de los depredadores más emblemáticos de la megafauna americana. Su imponente aspecto, casi 3 metros de longitud y colmillos superiores de hasta 20 centímetros,  lo convirtió en un felino mítico y temido en todo el continente.

Sus enormes dientes, curvados como sables, le permitían abatir presas gracias a la gran fuerza de sus extremidades delanteras y a sus garras retráctiles, una combinación letal que lo distinguía del resto de felinos prehistóricos.

Dentro del género Smilodon existieron tres especies: gracilis, fatalis y populator. La primera era la más pequeña, mientras que la última fue la más imponente. El macho de Smilodon populator podía alcanzar un metro de alzada y hasta 300 kilos de peso, rivalizando así con los grandes felinos modernos. Aunque a menudo se le compara con tigres o leones, su cuerpo era más compacto y robusto, parecido al del lince rojo, aunque mucho más grande.

Smilodon

El origen del Smilodon se remonta al final del Plioceno en América del Norte. Durante el Gran Intercambio Americano, cuando surgió el istmo de Panamá y ambos continentes quedaron unidos, este gran felino se expandió hacia América del Sur, donde se convirtió en uno de los superdepredadores dominantes.

Pese a su fuerza y adaptación a la caza, el Smilodon no logró sobrevivir a los grandes cambios ambientales del final de la Edad de Hielo. La desaparición de sus presas habituales y la llegada de los primeros humanos a América le impidieron adaptarse a una dieta más variada, como sí hicieron lobos y coyotes, lo que contribuyó a su extinción hace unos 10.000 años.

Arctodus. ¡3,5 metros de oso!

El género Arctodus tiene el honor de ser la más grande de todos los mamíferos carnívoros terrestres de la Edad de Hielo. Estos animales pertenecían a la familia de los úrsidos, de la cual forman parte los osos que hoy todavía sobreviven en nuestro planeta.

Para que te hagas una idea del tamaño de los "osos de cara corta" u "osos bulldog" (sus nombres más comunes), has de saber que puestos en pie podían alcanzar una altura 3 metros. O sea, que podrían alcanzar fácilmente el balcón del primer piso de un edificio estándar.

Una de las características más curiosas de los Arctodus eran sus patas largas y estilizadas. Al parecer, y a diferencia de los osos actuales, le permitían correr detrás de sus presas. Sin embargo, esta cuestión no está totalmente determinada y hay expertos que piensan que podían ser animales fundamentalmente carroñeros, en lugar de cazadores.

Bison latifrons, los cuernos más grandes del planeta

Terminamos nuestro repaso por los seis grandes de la megafauna americana con un herbívoro muy singular. El Bison latifrons es el antepasado de los bisontes norteamericanos. Por su enorme tamaño se le conoce también como bisonte gigante; los últimos ejemplares murieron hace unos 10.000 años, pero la especie evolucionó hasta el actual bison bison o bisonte americano.

Si hay algo que llama la atención de los restos fósiles conservados de estos animales, es la envergadura de su cornamenta. De punta a punta, ¡los cuernos del Bison latifrons medían unos 2,5 metros! Esta característica los convierte a aspirantes a "cuernos más grandes del mundo", en competencia directa con el Pelorovis (búfalo gigante africano, también extinto).

Megafauna australiana

¿Y qué hay sobre la megafauna australiana? Un canguro de más de dos metros de altura que podía levantar los brazos sobre su cabeza, un león marsupial tan fiero como letal... Y junto con los mamíferos, también se encontraban otros seres increíbles como una serpiente de 6 metros de longitud y el grosor del tronco de un árbol.

El dream team de la megafauna australiana está formado por una alineación tan bizarra como increíble. Quédate con sus nombres:

  • Wonambi naracoortensis
  • Procoptodon goliah
  • Thylacoleo carnifex
  • Dromornis stirtoni
  • Diprotodon optatum
  • Palorchestes painei
  • Varanus priscus

Y ahora, vamos a conocer de cerca a los cuatro magníficos de la megafauna australiana (y a otros tres animales enormes y fascinantes). ¿Estás listo?

Procoptodon goliah, el canguro descomunal

El tamaño de esta bestia prehistórica le ha ganado con creces su apellido, goliah. Antepasado de los actuales canguros, se diferenciaba de ellos en su envergadura: llegaba a alcanzar los dos metros de altura, solo equiparable a la de los especímenes más grandes de canguros rojos. Y aun así, era el doble de pesado que ellos.

Otra peculiaridad era su capacidad para levantar los brazos por encima de la cabeza, algo que los canguros "estándar" no son capaces de hacer. Provistas de grandes garras, las zarpas de este animal podían arrancar así las hojas y los frutos más altos de los árboles.

Procoptodon

La especie procoptodon (hoy totalmente extinta) estaba formada por canguros con una cara curiosamente achatada. Muy distinta, desde luego, de la de los canguros que pueblan hoy el continente australiano. Y no debía ser un animal muy simpático: los aborígenes conservan leyendas que hablan de un "fiero canguro de brazos largos". Raro sería que no tuviesen nada que ver...

Thylacoleo carnifex: el tigre (marsupial)

Puede que no hay sido el felino más grande de la megafauna, australiana o de cualquier otra parte del mundo. Pero el tylacoleo carnifex fue, sin duda, uno de los más letales. Su tamaño era más o menos como el de un leopardo; pero sus enormes colmillos y sus mandíbulas, provistas de una fuerza descomunal, hacían de él una auténtica máquina de matar. Era también un animal potente y poderoso, que podía alcanzar los 160 kilos de peso.

¿No te lo crees? Pues ahí va la opinión de los expertos: tras estudiar los cráneos conservados de estos animales, el científico Stephen Wroe señaló que si se enfrentase a un león africano, el thylacoleo carnifex tendría todas las de ganar. Eso sí, no sabemos que pensaría de la melena (eso de tener pelos en la comida no mola nada).

Diprotodon optatum

Si raros son ya para nosotros los uombats (marsupiales australianos de la misma especie que los koalas, mucho más populares y famosos), qué vamos a decir de este increíble integrante de la megafauna australiana. La especie diprotodon vivió en nuestras antípodas desde hace 1,8 millones de años (año arriba, año abajo) hasta su extinción total hace unos 40.000 años. Dentro de la especie, el diprotodon optatum tiene a gala ser el mayor marsupial que ha pisado alguna vez nuestro planeta. Eran animales hervíboros de un tamaño descomunal: cerca de 3 metros de altura y casi tres toneladas de peso.

Al parecer se trataba de animales pacíficos y lentos, lo que hacía de ellos una presa perfecta para los depredadores. Hablamos de carnívoros como el thylacoleo carnifex, por supuesto; pero también el ser humano. De hecho, hay numerosas teorías que sugieren que la llegada de nuestra especie supuso el principio del fin para los pobres diptrodones, y para muchos animales... Aunque también hay teorías que contradicen esta información.

Palorchestes painei

La leyenda dice que por donde pasaba Atila, rey de los hunos, no volvía a crecer la hierba. Pues por donde circulaba el palorchestes painei las consecuencias para el paisaje eran aún peores, porque este animal no tenía ningún problema en cargarse todos los árboles que encontraba a su paso. Su aspecto era similar al de un tapir y era también un mamífero marsupial, muy cercano a la familia de los uombats.

Su tamaño era más o menos el de una vaca grande. Con una longitud que alcanzaba los 2,5 metros de longitud y provisto de fuertes garras, podía arrancar la corteza de los árboles y excavar para sacar sus raíces. La lengua alargada y retráctil recuerda mucho a la de las jirafas, que también la emplean para arrancar hojas y cortezas; pero esto es todo lo que este extinto mamífero y las elegantes habitantes de la sabana africana tienen en común.

Dromornis Stirtoni

Si has leído las historias de Simbad el Marino o has visto la película Simbad y la princesa (una maravilla de los efectos especiales y el cine fantástico de los años 50), sabrás de qué estoy hablando. Junto con la megafauna australiana se podía encontrar también faltar un pájaro gigantesco, papel que el dromornis stirtoni cumple a la perfección. El pájaro Roc era un ave mitológica que aparece en los viajes de Simbad, y por su enorme tamaño bien podría ser pariente de nuestro amigo australiano.

A diferencia de este animal de fantasía, la que nos ocupa vivió en Australia en el Mioceno superior (hace unos ocho millones de años) no podía volar. Sus pequeñas alas eran meros adornos, incapaces de elevar por el aire el corpachón de 3 metros de altura y 450 kilos de peso. A pesar de su estrafalario y divertido aspecto, había que tener cuidado con el dormornis stirtoni; hay expertos que aseguran que su poderoso pico estaba diseñado para una alimentación carnívora. ¡Brrr...!

Varanus priscus

Antes hablaba sobre el thylacoleo carnifex como el depredador más peligroso de la megafauna australiana. Pues tan peligroso como él, o más, el varanus priscus (también conocido como megalania, "gran errante") podía superar su capacidad destructiva. Este animal era un lagarto de dimensiones colosales, agresivo y peligroso.

Hablamos del lagarto más grande que jamás haya pisado la faz de la Tierra. Los restos fósiles han permitido a los paleontólogos calcular que el varanus priscus podían alcanzar los 7 metros de longitud y las casi dos toneladas de peso.

Su velocidad era similar a la de un cocodrilo, y atacaba a todo tipo de presas. A día de hoy, lo más parecido que encontramos en nuestro planeta es el famoso dragón de Komodo, un peligroso reptil XXL que habita en Indonesia.

Wonambi naracoortensis

Se trataba de una serpiente que vivió en el Sur de Australia durante el Pleistoceno. Su nombre tiene dos orígenes: la palabra wonambi procede del término aborigen "serpiente arco iris", mientras que naracoortensis se refiere a la región de Naracoorte, donde se encontraron los restos que permitieron identificar al animal.

Las dimensiones de esta serpiente eran realmente fabulosas. Podían alcanzar los seis metros de longitud y su cuerpo tenia un grosor de entre 15 y 20 centímetros. Al parecer, era un animal que cazaba al acecho; y a pesar de su enorme presencia, su cabeza era bastante pequeña y esto hacía que solo pudiera cazar presas pequeñas. ¡Imagínate la frustración del pobre reptil!

Megafauna ibérica: especies de la Península

La megafauna ibérica fue tan impresionante como la de otros rincones del planeta. Actualmente, en nuestra Península no tenemos animales tan enormes como los que sobreviven en otros continentes. Pero eso no quita para que hace millones de años, España y Portugal fueran territorio habitado por mastodontes, tigres dientes de sable, jirafas e incluso rinocerontes. Vamos a descubrir cómo eran estos increíbles animales y cómo hemos llegado a conocer su presencia en nuestra tierra.

Fósiles de la megafauna ibérica del Miceno

Has de saber que en el Mioceno, el centro de la Península Ibérica era el hogar de enormes animales. Entre los distintos yacimientos, destaca el Cerro de los Batallones. Gracias a él, hoy sabemos que hace 9 millones de años la Comunidad de Madrid se parecía muchísimo al Serengueti africano.

Y no solo eso. A día de hoy, el Cerro de los Batallones es el yacimiento de fósiles de mamíferos carnívoros del Mioceno superior más importante del mundo. Algo que se pudo conocer a fondo en el año 2019, cuando Cosmocaixa organizó la exposición Sables y Mastodontes, la megafauna del Mioceno. Todo un lujo para cualquier amante de los animales, la historia y la naturaleza.

Otro ejemplo de yacimiento imponente es la cueva de La Rexidora, situada en Ribadesella (Asturias) y que está siendo investigada desde 2017. Esta cueva es una dolina, un pozo natural que constituía una auténtica "trampa" para los animales: caían en ella y no podían salir.

En esta cueva se han encontrado sobre todo restos de bisontes, pero también el cráneo de una hiena. Por otra parte, en el concejo asturiano de Llanes se encuentra la cueva de Jou Puerta, donde en 2011 se localizaron los restos de una cría de mamut. Y muy cerca de este lugar, otra dolina ha permitido encontrar el cráneo de un león.

La desaparición de la megafauna ibérica

Fósiles aparte, en nuestra península hay más testimonios clave de la presencia de estos animales en nuestra península. Y uno de ellos se encuentra cerca de la costa norte; más concretamente, en Cantabria. Hablo, por supuesto, de las Cuevas de Altamira. El famosísimo bisonte de sus pinturas rupestres, una auténtica obra de arte cuya calidad es superior a cualquier otra imagen creada por el ser humano de la Prehistoria, es un testimonio crucial a la hora de localizar a estos animales.

El bisonte, por lo tanto, llegó a convivir con los seres humanos ibéricos. Y no solo él: tigres dientes de sable, mamuts, rinocerontes, caballos salvajes e incluso elefantes pisaron estas tierras, al igual que sucedía en otros puntos de Europa. Actualmente, solo África y Asia conservan determinadas especies de megafauna; en el resto de los continentes están tristemente extinguidas. Se cree que la megafauna desapareció en la Península Ibérica hace unos 10.000-12.000 años, de forma simultánea a lo sucedido en América o Australia.

Aunque había teorías que señalaban al ser humano como la causa fundamental de la extinción de estos titanes, hoy esa afirmación está en entredicho. Hay expertos que resaltan el hecho de que hombres y "megabestias" coincidieron en el tiempo y el espacio durante siglos; si la caza intensiva de las especies hubiese sido la causa, los grandes animales habrían desaparecido mucho antes. Aunque no se tiene una certeza absoluta, muchas pruebas apuntan a que fue el cambio climático lo que causó la paulatina extinción de estas especies.

Descubre todos los secretos de la megafauna y los grandes mamíferos terrestres

La megafauna es más amplia, por supuesto, que la que aparece en el listado. Pero seguro que estos increíbles animales te han animado a buscar más información sobre los mamíferos más grandes que poblaron un día estepas, llanuras, bosques, selvas...

¿Es así? Pues entonces, no dudes en rellenar el formulario que encontrarás más arriba. Será tu llave de entrada a un mundo increíble, y a una profesión que colmará todas tus expectativas.

Porque si realizas el Curso online de Especialista en Grandes Mamíferos Terrestres, podrás trabajar en centros de la naturaleza, parques zoológicos y muchos otros entornos donde se necesitan profesionales con la mejor formación.

El programa de prácticas que incluye el curso te permitirá acceder a un total de 300 horas de trabajo en los lugares donde se cuida y se protege a los animales más grandes e increíbles de la Tierra. Conocer de cerca a los descendientes directos de los gigantes de la Edad de Hielo, y a los supervivientes de la megafauna mundial, ¡está en tu mano!