Actualmente, no es obligatorio implementar protocolos internos para prescribir antibióticos en clínicas y consultas veterinarias. Sin embargo, en equipos donde trabajan varios profesionales sí es recomendable establecer una serie de pautas de obligado cumplimiento para garantizar que todo el mundo siga el mismo plan de acción. Sigue leyendo para saber cuándo conviene crear estos protocolos, en qué consisten y qué dice la ley acerca de la prescripción de antibióticos a animales.

¿Qué son los protocolos internos para prescribir antibióticos?

Los protocolos son documentos que incluyen pautas claras a seguir en determinadas situaciones. En el caso de las clínicas y consultas veterinarias, a la hora de prescribir antibióticos pueden ayudar (y mucho) a que todo el equipo cumpla con la normativa impuesta por el Real Decreto 666/2023, de 18 de julio, por el que se regula la distribución, prescripción, dispensación y uso de medicamentos veterinarios.

Este Real Decreto entró en vigor en julio de 2023 para animales de producción, y el 2 de enero de 2025 pasó a incluir también a los animales de compañía (mascotas). Con el objeto de controlar el uso de antibióticos, cuyo abuso en animales y seres humanos pone en riesgo la salud global del planeta, el texto establece unas obligaciones claras para los profesionales. Obligaciones que, todo sea dicho, han levantado una encendida polémica en el ámbito veterinario.

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¿Es útil contar con un protocolo eficiente?

Como comentábamos antes, aunque los protocolos internos para prescribir antibióticos no son imprescindibles, sí resultan muy útiles. Lógicamente, en una consulta pequeña donde el veterinario cubre todas las funciones no tendría sentido implementarlos. Pero basta con que haya dos profesionales (veterinario y ATV) para que sea necesario establecer una coordinación eficaz. Y mucho más, si hablamos ya de clínicas grandes con una amplia plantilla de trabajadores.

La normativa que regula el Real Decreto, enclavada en el marco del PRAN - Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos, hace especial hincapié en dos aspectos: la comunicación oficial de las prescripciones de antibióticos a animales (que se deben registrar en una plataforma llamada Presvet) y la forma concreta de prescribir dichos medicamentos. Y sobre todo en el caso de los animales de compañía, este segundo aspecto está resultando bastante polémico.

La razón está en la complejidad que les supone a los pequeños negocios adaptarse a la norma, a diferencia de las explotaciones de animales de producción (que cuentan con más recursos y experiencia). Para saber más sobre esta cuestión, no te pierdas el completo análisis que realiza el abogado animalista Eloi Sarrió, director de Aboganimal, en un artículo publicado en la web del Consejo General de la Abogacía Española: despejará todas tus dudas.

Cómo diseñar un protocolo interno en base a la ley

Dicho esto, veamos cómo crear protocolos internos para prescribir antibióticos en clínicas y consultas veterinarias para animales de compañía. Estos protocolos afectan sobre todo a los veterinarios, pero los ATV deben tener muy claras también las pautas para poder colaborar en el seguimiento y el registro de las prescripciones. Su estructura básica sería como sigue:

Pasos antes de la prescripción

  1. Realizar un examen clínico al animal.
  2. Tener presentes las restricciones en el uso de ciertas categorías de antibióticos a la hora de hacer la prescripción.
  3. Si se determina que hay que prescribir un tratamiento con antibióticos, asegurarse de que el animal (perros, gatos y hurones mayores de 6 meses) tiene microchip. Si no lo tiene, solo se le podrán prescribir antibióticos si su responsable acepta ser registrado.
  4. De ser necesario, recurrir a la prescripción en cascada teniendo en cuenta las restricciones que impone la nueva ley.

Pasos para la prescripción

  1. Emitir un diagnóstico tras la revisión obligatoria.
  2. Prescribir los antibióticos solo con receta oficial. Si se van a prescribir de forma preventiva, el veterinario deberá justificarlo debidamente.
  3. Prescribir recetas con un tiempo de validez concreto y en la cantidad justa para el tratamiento.
  4. Comunicar el uso de los antibióticos en un plazo máximo de 15 días, tanto si se han administrado en la clínica o la consulta, se han adquirido posteriormente o se han proporcionado al responsable desde el botiquín.

Consejos prácticos

  • Para hacer las comunicaciones, los veterinarios pueden registrarse en Presvet o en las bases de datos de las Comunidades Autónomas. Para facilitar su uso, se recomienda que las clínicas y consultas tengan un sistema de gestión de las comunicaciones integrado con Presvet.
  • Conviene realizar el registro de antibióticos una vez cada 10 días, como mínimo, e implicar a todo el personal (veterinarios, ATV, administrativos, etc.) en la gestión. Es la mejor medida para evitar una acumulación posterior de trabajo.

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